Visitar Toledo con niños

   En muchas páginas de internet encontrarás información para visitar Toledo, pero si tienes pensado realizar la visita en familia, con tus niños, para darles una pincelada de la historia y de las tres culturas que en ella convivieron: musulmana, judía y cristiana, aquí encontrarás tres recomendaciones:


- Realizarla  en Domingo: porque muchos de los Monumentos y Museos, ese día son gratuitos, en determinado horario (*); 
- Que, si llegas en coche, en la plaza de la  Puerta Bisagra (de estilo árabe, amplificada en 1550 con el escudo del águila bicéfala de Carlos I de España –V de Alemania- a modo de arco del triunfo) gires a la derecha y aparques en el parking del Paseo de Recaredo (Rey Visigodo que se convirtió al Catolicismo y unificó la Religión en la Península Iberíca); el precio para cinco horas es de  9€, y te permite acceder directamente al casco antiguo a través de escaleras mecánicas. También para ver muy de cerca una parte de la muralla que rodea la ciudad.
- Y solicitar en la Oficina de Turismo el juego/recorrido para los niños, que les  mantendrá entretenidos durante la visita y al final, si encuentran todas las respuestas (sudoku  y sopa de letras incluidos) en la oficina de Turismo del Ayuntamiento les darán un bonito recuerdo. 

Solicita también un plano para no perderte y llegar al recorrido que te propongo:

   Lo primero, desde ésta localización, es en la Iglesia de San Román –de estilo mudéjar- el: Museo de los Concilios y cultura Visigoda  (*) gratis los Domingos de 10:00 a 14:00. Muy cerquita, en la Iglesia de los Jesuitas, recomiendo subir al campanario y disfrutar de una de las  vistas más bonitas de Toledo. Al lado en la plaza Amador de los Ríos, visitar las Termas Romanas (*) gratis los Sábados y los Domingos de 10:00 a 14:00 horas. 

Desde allí callejeando un poco (guíate por el plano), se llega a la Puerta del Sol y de ahí a la  Mezquita del Cristo  de la Luz edificación islámica que data del año  999 y que es, junto a la de Córdoba -aunque muy lejos de su grandiosidad-la más antigua de las que se conservan en España. En la entrada un adoquín “blanco” delata una bonita leyenda: “al pasar frente a la Mezquita el Rey Castellano Alfonso VI, en su entrada triunfal tras reconquistar la ciudad, junto al Cid, los caballos de ambos se arrodillaron dando una señal, el Rey mando derrumbar muros y se encontró a un Cristo, que antiguos cristianos habían escondido con una vela que continuaba dando luz. De ahí el nombre con el que se conoce actualmente la Mezquita y que fue lugar de culto de musulmanes.

Hacia la izquierda tienes la Iglesia de Santiago del Arrabal, el mayor ejemplo del arte mudéjar (estilo artístico que se desarrolla  en los reinos cristianos de la península ibérica, pero que incorpora influencias, elementos o materiales de estilo hispano-musulmán). 

Y hacia la derecha se abre el ágora más bulliciosa de Toledo, la plaza de Zocodover, donde se celebraban las ferias las ferias medievales de ganado, en la actualidad centro social de la ciudad. Y a muy pocos pasos el El Alcázar, emblema de la ciudad por estar situado en la colina más alta de Toledo, que siempre fue un lugar fortificado desde el pretorio romano a la defensa de la alcazaba musulmana. El actual edificio fue mandado construir por el emperador Carlos I de España (V de Alemana) en 1535, siendo su lugar de residencia y posterior Cuartel de Infantería, con el traslado de la capital a Madrid (durante el Reinado de su hijo Felipe II, en 1563), pasando por cárcel de la Corona y que es actualmente la sede del Museo del Ejército. La entrada es gratuita los Domingos de 10:00 a 17:00 horas.

El siguiente punto es la Catedral  de Santa María la Mayor: fue edificio obispal visigodo, los musulmanes lo transformaron en mezquita, Alfonso VI lo convirtió al culto cristiano-romano y dos siglos después bajo el reinado de Fernando III El Santo (Rey Castellano, padre de Alfonso X El Sabio), se inició la catedral que hoy se contempla. Obra inmensa de piedra blanca, destaca por la yuxtaposición de estilos y la acumulación de obra de arte que decoran capillas, naves, coro y sacristía, cuyas salas acogen el museo catedralicio. Los Domingo el precio es de 2,5€ (gratis para los residentes en Toledo). Frente a la entrada principal, donde se sacan las entradas, los niños podrán acuñar una moneda de recuerdo (por 1€ y 5 céntimos)

Junto a la catedral está el Ayuntamiento, y en su oficina de Turismo, los niños podrán entregar las respuestas de su recorrido para recoger su “regalito”: una mochila roja de Toledo con recuerdos. En la misma plaza hay indicaciones que nos dirigen hacia las Sinagogas y la Judería: calles estrechas y adoquinadas del Barrio donde vivían y trabajaban los judíos –grandes comerciantes que tenían por costumbre habitar en la misma casa, piso de arriba, donde tenían sus comercios-. 

Por allí os recomendaría parar a comer. Nosotros lo hicimos sin planear en el Restaurante Carolvus (calle Alamillos del Tránsito 11) que tiene una terraza agradable y un comedor no demasiado grande (recomiendo no ir muy tarde porque se llena). En un sitio sin pretensiones, con personal agradable y un menú asequible por 12 euros con comida casera (salvo los postres), que incluye bebida, pan y postre o café y un menú infantil por 7€ compuesto de hamburguesa o nuggets con patatas y postre. Recomiendo la sopa castellana y el carcamusas: un guiso de carne, chorizo y guisantes, plato típico toledano.  

Enfrente tenemos el Museo del Greco, recomendable  recorrido por la recreación una casa y jardín como la que fue la vivienda del  pintor Griego, que tras pasar por la Corte, sin éxito, fijó su residencia en Toledo. Al inicio hay una pequeña sala en la que se proyecta de forma audiovisual un vídeo con su biografía. Al lado la Sinagoga del Tránsito, construida en el 1360, tiene una nave única cuya decoración sigue los preceptos judíos que prohíben las imágenes (representaciones humanas) y las sustituyen por motivos vegetales. Desde  1964 alberga el Museo Sefardí que cuenta su paso por la Península y sus tradiciones. Ambas son gratuitas los Sábados por la tarde a partir de las 14:00h. y los Domingos hasta las 15:00 horas.

Desde allí por la calle de los Reyes Católicos llegamos Monasterio de San Juan de los Reyes es uno de los mejores ejemplos de estilo arquitectónico gótico Isabelino y fue construido para celebrar las victorias de los Reyes Isabel y Fernando; fijarse que en la fachada principal hay grilletes que mantuvieron cautivos a cristianos y que, tras la reconquista  la Reina Isabel I mando colgar en su recuerdo.

El dulce recuerdo que puedes adquirir en casi todas las panaderias y tiendas es el  Mazapán  que iniciaron los musulmanes pero que culminaron los conventos de monjas toledanas, con la llegada del azúcar a Europa en el siglo XVI, y cuya receta principal está compuesta de azúcar, huevos y almendras picadas.

Por último, si quieres ampliar la historia de Toledo –contada para niños-  pincha aquí: Historia Toledo



Toledo, ciudad de las tres culturas

TOLEDO, la ciudad de las tres culturas 

   El centro histórico de Toledo se asienta en una colina, presidida por su Alcázar, que desciende hasta la ribera del  río Tajo.  Allí habitaron hombres de la Edad de bronce, hispanos, romanos, visigodos, árabes y judíos (descendientes de Fenicios) y la convivencia de las tres culturas religiosas: cristina, musulmana y judía –fenómeno que se dio exclusivamente en la Península Ibérica durante la Edad Media- es aún perceptible en sus monumentos, arte y gastronomía. Toledo, llamada  Ciudad de las Tres Culturas,  fue  declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1986 y es actualmente capital de la Autonomía de Castilla- La Mancha. 

   Aunque la primera mención escrita sobre Toledo data del año 192 a.c, gracias a la arqueología se sabe que hubo un poblado agrícola-ganadero en la época del Bronce (Edad de los Metales). 

   En la época romana ya era un lugar muy importante, del que se conservan restos de templos, teatros, anfiteatros, una fuerte muralla así como caminos, puentes y un sistema hidráulico de abastecimiento y evacuación de aguas.

   Entre los años 400 y 700, época visigoda, en Toledo se celebraron 17 Concilios (Consejos de Estado para dirimir las cuestiones más importantes del reino). Recordar que la monarquía visigoda no era hereditaria sino electa, de forma que tras la muerte del rey Witiza, la alta nobleza eligió al Rey Rodrigo lo que provocó el enfado de los descendientes de Witiza que  para poder reinar pidieron ayuda a los musulmanes (que se estaban expandiendo por el norte de África), pero éstos tras vencer al Rey Rodrigo (último visigodo) en la batalla de Guadalete (Cádiz) en el año 711, ocuparon toda la Península Ibérica. Toledo dejó de ser capital, dependiendo primero del Emirato (Principado) y después del Califato (Reinado) de Córdoba. Durante el reino de Taifas (tras la guerra civil durante el reinado de Hisam I –y Consejero y general de los ejércitos musulmanes Almanzor) Toledo, llamado Toleytola (Madrid fue Magerit), fue uno de los más importantes, llegando a la ciudad grandes matemáticos, médicos y astrónomos.

   En 1085 Alfonso VI, Rey de Castilla y León reconquistó Toledo (que había sido cristiana desde el siglo IV), sin “derramamiento de sangre” pero bajo la fiel promesa (en las capitulaciones) de conservar y respetar los edificios de culto, las costumbres y la religión tanto de musulmanes como de la gran población cristiano-mozárabe (judíos) convirtiéndola en la Ciudad de las tres Culturas. Este intercambio cultural de gran importancia  posibilitó que, durante el reinado del Rey Castellano: Alfonso X El Sabio se creara la Escuela de Traductores: de obras griegas, musulmanas, hebreas (judías) de las que el resto de Europa adquirió conocimientos de todas estas culturas.

   Sin embargo durante el siglo XIV la cohesión  y calma que existía entre las tres culturas empezó a desintegrarse por problemas económicos y sociales, de forma que en el 1492, tras la expulsión definitiva del musulmán Rey Boabdill, que pusó fin al Al-Andalus, los Reyes Católicos expulsaron a la comunidad judía de Toledo (y de casi toda España).

   Durante el reinado de Carlos I de España (V de Alemania, nieto de los Reyes Católicos), en 1519, Toledo se convirtió en capital del Imperio español hasta que, Felipe II (su hijo) traslada la corte y la capital a Madrid en 1563.

Si quieres visitarla con tus hijos, pincha aquí: Toledo con niños

Niños malos

  No hay niños malos, son las circunstancias y quienes los rodean lo que conlleva a un buen o mal comportamiento infantil.

Hoy, dejando a mis hijas en el cole a las 9:00, recordé lo que podríamos llamar mi primer trabajo: una amiga me ofreció suplirla durante un mes llevando a un niño al Colegio, no ofrecían mucho dinero y no hacían contrato, pero yo con 17 años y estudiando en turno de tarde, quería unos vaqueros marca Lloyd's y, en aquella época, si ya tenías uno y no estaba roto, era casi un lujo que te compraran tus padres otro, así que lo acepté.

  Cogía muy temprano el Metro y llegaba a las 7:30,  me recibían casi en la puerta, el padre ni me saludaba, la madre, un poco más agradable, me daba alguna indicación y se despedía. Yo entraba en aquella casa ajena, sin apenas hacer ruido y me deleitaba con su inmensidad: un bonito piso moderno de grandes ventanales, dos baños (nada habitual por aquel entonces), cinco dormitorios y majestuoso salón con muebles de diseño, todo nuevo, casi sin uso (como los que aparecen en revistas de moda y papel couché). Me decía para mí "esta gente tiene que ganar mucha pasta" y, de alguna forma,
sentía cierta envidia del hijo que iba a cuidar y aún dormía.

  Ya en la cocina, igual de estupenda, abría su nevera para coger lo necesario para  el desayuno y el almuerzo del pequeño y me iba a despertar a Marcos. Éste era un niño malhumorado y hasta maleducado, al que me costaba sacar de la cama, peinar, vestir, lavar la cara y hacer tomar la leche con cereales; casi todos los días salíamos andando dirección al Colegio, que no estaba cerca, con la lengua fuera, casi a rastras, tirando de su mano que pretendía soltarse a cada paso y sin decir ni una sola palabra; al principio trate de ser muy amable y cariñosa con él, pero ni me miraba a la cara, y cuando lo hacía soltaba gruñidos ¡qué niño, más desagradable!, pensaba yo, así que a la semana de trabajar para sus padres, le deje de hablar y de alzar mi mano para decir adiós en la puerta del Cole;  Mario, en cuanto divisaba la puerta, susurraba enfadado ¡déjame!, soltaba mi mano y cruzaba el umbral sin girar la cabeza y sin despedirse, yo cansada de aguantarle, me cercioraba que accedía, daba la vuelta y descontaba un día para la compra de mis Lloyd's. El último día del mes, último de mi trabajo, la madre me dio un sobre con el dinero acordado y me dijo que guardaría mi contacto para cuidar de Mario en caso de necesidad de suplencias de mañana, tarde o alguna noche; al poco tiempo me llamó pero me excusé y no volví... También lo dejó mi amiga, admitiendome entonces que aquella familia era arisca, la miraban por encima del hombro, nunca le hicieron contrato ni le dieron de alta y además pagaban muy poco.

  Hoy despidiéndome con un beso de mis hijas, que ahora tienen la edad de aquel niño, se me ha venido a la cabeza una imagen triste de Mario, cabizbajo atravesando la puerta, absorto en el beso de otras madres a sus hijos o en el Buenos días que su padre no le daba al despertar; y me veo a mi con solo 7 años más que él, sin practicas en el trato con la infancia, ni paciencia, dandole órdenes mecánicas sin la más mínima empatía hacia sus sueños ni sentimiento. Y no tengo remordimientos profesionales, pues a pesar de mi corta edad, fui muy responsable, puntual y cumplí mi cometido, pero siento no haber entendido a aquel niño que, faltó de cariño, no sabía darlo ni recibirlo.
¡Pobre Mario!, sus padres le dejaron en manos ajenas -que apenas conocían-, sin experiencia: manos inexpertas para su cuidado, llenando a cambio su bolsillo de dinero y su habitación de juegos caros. Pobre niño rico, pobre de atenciones y cariño. Lástima de padres, que entre sus muchos bienes,  no supieron apreciar, estimar y dar cariño al más preciado.
Los niños necesitan saber que sus padres les quieren.